La industria bajo presión: ¡la economía alemana en caída libre!
El presidente de BDI, Peter Leibinger, advierte de un dramático declive de la industria alemana de aquí a finales de 2025 y pide reformas de gran alcance.

La industria bajo presión: ¡la economía alemana en caída libre!
Peter Leibinger, presidente de la BDI, calificó en recientes declaraciones la alarmante situación en Alemania como lugar de negocios como “en caída libre”. Así lo informa el Nordkurier, que recoge las preocupaciones del jefe de BDI sobre los profundos problemas que enfrenta la industria alemana. Se prevé una caída de la producción industrial del dos por ciento para 2023, que será el cuarto año consecutivo de caída. La industria ha sufrido mucho en los últimos años y Leibinger habla de un declive estructural que va más allá de las fluctuaciones económicas.
Se ven especialmente afectados la industria química, que sólo lucha con una utilización del 70 por ciento de su capacidad, así como la construcción de maquinaria y la industria siderúrgica. El sector de la construcción, por el contrario, muestra los primeros signos de estabilización. En la industria del automóvil, por el contrario, se espera un aumento de la producción, pero el empleo corre el riesgo de verse presionado. Así se desprende de las declaraciones actuales de Leibinger, que también se pueden encontrar en el artículo de BDI, que subraya la urgencia de esta crisis y señala problemas internos desde 2018.
Perspectivas económicas y reformas necesarias
Según el BDI, se espera que la producción económica en Alemania disminuya un 0,1 por ciento en 2023, mientras que se espera que la zona del euro y la economía mundial crezcan un 1,1 y un 3,2 por ciento respectivamente. Alemania es uno de los países con peor desempeño económico, lo que aumenta la presión sobre el gobierno para que actúe. Leibinger pide un cambio de política económica, con un claro enfoque en la competitividad y el crecimiento. Cada mes en el que no se implementan reformas estructurales cuesta empleos y prosperidad. Sin embargo, la política también debe moverse: el gobierno federal debe dar prioridad a las inversiones sobre el gasto de los consumidores para crear perspectiva.
Una de las demandas centrales de la BDI es reducir la burocracia. Las empresas deben experimentar un alivio notable para sobrevivir en la competencia internacional. Se considera urgentemente necesario un uso transparente del fondo especial para inversiones adicionales, ya que se están reasignando fondos del presupuesto básico. La política anterior se ve críticamente; Se pospusieron constantemente reformas importantes y se omitieron las inversiones que serían necesarias para una economía sostenible.
El papel en Europa y la competencia internacional
Leibinger también enfatiza la necesidad de que Alemania desempeñe un papel de liderazgo claro en Europa. La economía alemana debe representar poderosamente sus intereses económicos y formar alianzas para una mayor integración europea. La sombra de las posibles amenazas arancelarias de Donald Trump se cierne sobre la industria orientada a la exportación de Alemania, trayendo consigo el riesgo de una contracción aún mayor de la economía.
Los expertos señalan que la producción industrial debe reducirse más allá de los niveles récord de 2018. Según Tagesschau, se espera que la producción caiga un 1,5 por ciento en 2024. Sin embargo, poco a poco parecen aparecer signos de estabilización, especialmente en la industria química, donde se está registrando una demanda más fuerte. Al menos los precios más bajos de la energía podrían ofrecer un rayo de esperanza en este sentido.
En general, Alemania y su industria se encuentran en una encrucijada. Existe una oportunidad de fijar el rumbo hacia un crecimiento saludable mediante reformas valientes. Si el círculo político puede abordar seriamente los problemas y desarrollar una estrategia orientada al futuro, podremos salir fortalecidos de la situación actual.