Acero verde en Alemania: ¡Salzgitter AG desafía la regresión de Arcelor-Mittal!
Salzgitter AG invierte en acero ecológico e implementa proyectos estratégicos para reducir las emisiones de CO2, mientras que ArcelorMittal se retira.

Acero verde en Alemania: ¡Salzgitter AG desafía la regresión de Arcelor-Mittal!
En la industria siderúrgica alemana la situación está tremenda. Mientras Salzgitter AG trabaja incansablemente en su proyecto de acero ecológico, el mayor productor de acero del mundo, ArcelorMittal, ha dado marcha atrás. De nuevo mensajero weser Según informa ArcelorMittal, en Bremen, se ha detenido la transformación hacia métodos de producción con bajas emisiones de CO2 y se sigue apostando por el carbón y el coque. Esta decisión contrasta claramente con los esfuerzos de Salzgitter AG, que pronto inaugurará una planta de reducción directa en Salzgitter.
El proyecto Salcos (Salzgitter Low CO2 Steelmaking) no es sólo un modelo en la producción de acero ecológico, sino también una señal de que la transformación es posible. Salzgitter invierte más de dos mil millones de euros y recibe un apoyo de 700 millones de euros del gobierno federal y 300 millones de euros de Baja Sajonia. El estado federado de Baja Sajonia también posee el 26,1% de las acciones de Salzgitter AG y, por tanto, influye en la política de la empresa. También existe apoyo político para la ampliación de las energías renovables y las redes de hidrógeno en Baja Sajonia, aunque ArcelorMittal no utilice la financiación estatal.
Progresos de otros fabricantes
Así también Espejo diario Lo más destacado es que tres competidores alemanes (Thyssenkrupp Steel, Salzgitter AG y Stahl-Holding-Saar (SHS)) continúan su conversión hacia una producción de acero más respetuosa con el clima. Thyssenkrupp tiene previsto poner en marcha su planta de reducción directa en Duisburg, aunque actualmente está funcionando al límite de su rentabilidad. Salzgitter, por su parte, está reemplazando gradualmente sus tres altos hornos de carbón por alternativas más respetuosas con el medio ambiente.
SHS, que incluye entre otros a Dillinger Hüttenwerke y Saarstahl, también ha desarrollado ambiciosos planes para una producción con reducción de CO2. ArcelorMittal, por el contrario, sigue resistiendo en Bremen y Eisenhüttenstadt, a pesar de la posibilidad de aportar 1.300 millones de euros de financiación para el cambio. Un revés que se ve como una señal de alerta para toda la industria.
Los desafíos de la transformación
Pero los desafíos son tan grandes como las ambiciones. Según un informe de ZDF La falta de infraestructura de hidrógeno está obstaculizando la producción de acero verde. Los oleoductos y electrolizadores escasean, lo que ralentiza la transformación prevista. Además, empresas como Thyssenkrupp esperan costes adicionales anuales de entre 300 y 400 millones de euros bajo las nuevas condiciones.
Se intensifica el debate sobre la futura posición de Alemania en el mercado en la competencia mundial. Un mercado funcional para el acero verde se convierte en un requisito previo para la competitividad. La falta de garantías de compra vinculantes complica aún más la situación. Andreas Löschel, experto en economía, también se muestra escéptico y pide condiciones marco políticas claras para que estos cambios sean posibles.
Se pide apoyo político de varias partes y IG Metall también critica la retirada de ArcelorMittal por ser miope y prevé una cumbre de crisis para el sector. El sueño del acero verde es frágil, pero está lejos de fracasar. Sin embargo, el camino de Alemania hacia la producción sostenible de acero necesita ahora más que nunca medidas audaces y claridad política.