Bosch planea trabajar con jornada reducida: ¡cientos de puestos de trabajo están en peligro en Salzgitter!
Bosch planea trabajar con jornada reducida en Salzgitter debido a los cuellos de botella en el suministro de chips Nexperia, que afectan a cientos de empleados.

Bosch planea trabajar con jornada reducida: ¡cientos de puestos de trabajo están en peligro en Salzgitter!
La situación en la industria automovilística alemana sigue siendo tensa y la reducción de jornada de trabajo anunciada recientemente en Bosch plantea nuevas preguntas. News38 informa que la empresa está considerando realizar trabajos de jornada reducida en varias de sus sedes, incluida la planta de Salzgitter. Aquí trabajan unas 1.400 personas y no se pueden subestimar los posibles efectos. Si se implementara realmente el trabajo de reducción de jornada, podrían verse afectados hasta 400 puestos de trabajo. Pero la situación aún no está del todo clara: cuántos empleados deberían trabajar en jornada reducida depende del desarrollo de la producción y de los cuellos de botella.
Esto se debe a dificultades de entrega del fabricante de semiconductores Nexperia. Este productor controlado por China, que suministra importantes chips para dispositivos de control electrónico, ha suspendido las entregas debido a las prohibiciones de exportación de China. Nexperia es de vital importancia no sólo para Bosch, sino para toda la industria. La situación es tan grave que incluso la Asociación de la Industria del Automóvil (VDA) y la ZVEI advierten de restricciones masivas a la producción. noticias diarias deja claro que no sólo Bosch se ve afectado: ZF Friedrichshafen y Volkswagen también observan la situación como un halcón y se preparan para una posible reducción de jornada.
El trasfondo de la crisis de los chips
La prohibición de exportar chips Nexperia tiene su origen en complicados conflictos geopolíticos entre China y Estados Unidos, que han llevado al control de la producción de semiconductores. Según Autozeitung, el gobierno holandés tomó el control de Nexperia, lo que llevó a China a detener las exportaciones de componentes clave. Estos chips son indispensables en dispositivos de control, sensores y reguladores de voltaje de automóviles. Las consecuencias podrían ser graves: si los cuellos de botella en las entregas no se resuelven pronto, no sólo habrá riesgo de paradas de producción, sino también consecuencias económicas potencialmente graves para toda la industria.
El gobierno federal ya está en conversaciones con las industrias automotriz y electrónica, así como con el gobierno chino, para encontrar una solución política a la crisis. Al mismo tiempo, las empresas están trabajando en alternativas, pero cambiar a nuevas fuentes de suministro requiere mucho tiempo y plantea grandes desafíos. Si bien puede ser necesaria una solución rápida, calificar nuevos componentes lleva tiempo, lo que aumenta la urgencia.
Lo que sucederá a continuación no está claro por el momento. Las señales apuntan a una tormenta y la situación podría empeorar aún más si no se encuentran soluciones políticas. La industria automotriz sigue llamada a actuar de manera creativa y orientada a encontrar soluciones para enfrentar los desafíos de esta crisis de chips.