Salzgitter en la crisis financiera: ¡Los solicitantes de asilo deberían trabajar por la integración!
Salzgitter planea exigir que los solicitantes de asilo se integren en trabajos sin fines de lucro para abordar los problemas financieros locales.

Salzgitter en la crisis financiera: ¡Los solicitantes de asilo deberían trabajar por la integración!
La ciudad de Salzgitter se enfrenta a un desafío financiero que no sólo afecta a sus arcas, sino también a sus estructuras sociales. El alcalde Frank Klingebiel (CDU) ha adoptado una posición clara y ha calificado la política migratoria como un factor central de la miseria financiera actual. Actualmente en Baja Sajonia hay un déficit municipal de alrededor de 4 mil millones de euros, mientras que toda Alemania lucha con una montaña de alrededor de 30 mil millones de euros. “Los gritos de ayuda de los municipios fueron ignorados durante mucho tiempo”, afirmó Klingebiel, que ocupa el cargo desde hace casi 20 años y es considerado el alcalde con más años en el cargo en Baja Sajonia.
Las causas de estos obstáculos financieros son diversas. Klingebiel sostiene que las nuevas tareas se transfieren a los municipios sin financiación suficiente. Un ejemplo de ello es la atención de jornada completa, que será obligatoria a partir de 2026 y que los ayuntamientos tendrán que cubrir ellos mismos. A pesar de las soluciones creativas, como la participación de voluntarios o la cooperación con clubes deportivos, esto sigue siendo una respuesta temporal a un problema permanente. La ciudad de Salzgitter, fuertemente influenciada por la industria, especialmente Salzgitter AG y Volkswagen, prevé un déficit de alrededor de 45 millones de euros para 2025 y 2026, que ahora podría aumentar a 70 u 80 millones de euros.
La migración como desafío
El alcalde Klingebiel subraya que los déficits en Salzgitter no son causados por nosotros mismos, sino que están determinados por otros. La migración tiene un impacto significativo en la crisis municipal, tanto financieramente como a través de una pérdida de confianza en el Estado. Un ejemplo dramático: en Salzgitter, entre el 80 y el 95 por ciento de los niños matriculados en la escuela no hablan alemán. Esto demuestra lo importante que es una política de integración específica. El consejo ha decidido ahora exigir que alrededor de 80 solicitantes de asilo realicen trabajos de servicio comunitario para promover la integración y abordar la escasez de trabajadores calificados.
En Alemania, la integración de personas con antecedentes migratorios y refugiados es una tarea estatal desde la Ley de inmigración de 2005 y es vista en un contexto general por los gobiernos federal, estatal y local. Las ciudades y municipios desempeñan un papel crucial en esto, ya que pueden adaptar la integración a las condiciones locales. La proporción de personas de origen inmigrante es significativamente mayor en las regiones urbanas (32,4%) que en las zonas rurales (16,0%). Los estudios muestran que la integración es hoy una tarea central de futuro para muchos municipios, que debe ir de la mano de otras áreas políticas.
Marcando el rumbo para el futuro
Sin embargo, la situación actual no es sólo un desafío, sino también una oportunidad. La migración puede ayudar a superar los desafíos demográficos. El presidente de la BDI, Siegfried Russwurm, pide una cultura de acogida hacia los trabajadores para paliar la escasez de trabajadores cualificados. Cada vez resulta más claro que las regiones urbanas están desarrollando más conceptos de integración que las rurales. De los 400 distritos y ciudades independientes de Alemania, 221 ya cuentan con un concepto de este tipo que pretende promover la participación de todas las personas. Por ejemplo, el distrito de Lippe, en Renania del Norte-Westfalia, ha aplicado medidas de integración ejemplares.
Otra cuestión es si Salzgitter puede beneficiarse de estas experiencias y en qué medida. Una cumbre especial prevista para el primer trimestre de 2024 sobre financiación municipal podría marcar el rumbo para el futuro. Pero hasta entonces la incertidumbre sigue siendo grande: la ciudad se ha endeudado profundamente: la deuda total asciende a casi 490 millones de euros. Sin soluciones que se centren en los ciudadanos y promuevan una coexistencia genuina, el sistema amenaza con colapsar.
En general, está claro que la política de integración y las finanzas municipales están inextricablemente vinculadas. Y los desafíos en Salzgitter son importantes tanto a nivel local como nacional. La cohesión social en una sociedad diversa sólo puede lograrse trabajando juntos.