La guardería Kurda de Braunschweig cierra después de 70 años: ¡una despedida!
Con el cierre de la guardería Kurda después de 70 años, Braunschweig pierde una parte de su tradición. Nuevo desarrollo residencial planeado.

La guardería Kurda de Braunschweig cierra después de 70 años: ¡una despedida!
El barrio de Stöckheim en Braunschweig está perdiendo una parte de su tradición: después de casi siete décadas, la guardería Kurda cierra sus puertas. Esta retirada no sólo es una pérdida para la familia, sino también una señal de cambio en la industria. Elke y Rainer Kurda, que en 1989 heredaron el negocio de sus padres, han expresado ahora su deseo de jubilarse. No se ha encontrado un sucesor que pueda continuar el legado. Esto marca el fin de una empresa familiar que era un punto de contacto habitual para muchos clientes habituales. Según News38, el año pasado ya se produjeron importantes recortes, cuando el departamento de flores cortadas tuvo que cerrar por falta de personal.
El cierre del vivero va de la mano con la tendencia de que cada vez menos florerías puedan sobrevivir en Alemania. Las razones son, por un lado, el cambio en el comportamiento de compra de los clientes y, por otro, las condiciones laborales poco atractivas. Un informe de Tagesschau (https://www.tagesschau.de/wirtschaft/verbraucher/floristen-blumen-personal-preise-arbeit-100.html) destaca que en las últimas dos décadas casi 10.000 floristas han abandonado su negocio. Los márgenes en la industria de las flores se han deteriorado a medida que las tiendas de descuento como Aldi y Lidl intentan atraer clientes con ofertas económicas. “El cálculo de los ramos es complejo”, afirma un florista a quien le resulta difícil competir con los precios de las tiendas de descuento.
Stock restante y vales
Actualmente lo único que queda en la sala de ventas de Kurda son existencias sobrantes: botellas de fertilizante, flores de pascua y algunas plantas en macetas. Sin embargo, cualquiera que tenga vales aún puede canjearlos escribiendo su nombre y número de cuenta en el reverso para recibir un reembolso en enero. El cierre supone un punto de inflexión emocional para muchos clientes y es un recordatorio duradero de la historia familiar de los Kurda.
También se está discutiendo la zona del antiguo centro de jardinería. La ciudad tiene previsto convertir la zona no utilizada de la Rautheimer Strasse en una zona residencial. Como informa regionalheute.de, se construirán al menos 100 viviendas en casas multifamiliares y otras 20 en casas unifamiliares, adosadas y adosadas. El responsable de planificación municipal, Heinz-Georg Leuer, destaca la idoneidad del lugar para el desarrollo residencial, pero no proporciona detalles concretos sobre los planes que se incluirán en las próximas decisiones.
El cierre del vivero Kurda puede ser un fin individual, pero refleja una tendencia más amplia: la floristería en Alemania está pasando por momentos difíciles y el sector sigue luchando por su existencia y, al mismo tiempo, creando nuevos espacios habitables. El desafío de encontrar un equilibrio entre tradición y cambio seguirá siendo una cuestión central para muchas empresas en los próximos tiempos.