Disputa sobre el desalojo: las personas sin hogar en Saint-Maurice quedan indefensas
El 1 de diciembre de 2025, un campamento para personas sin hogar en Saint-Maurice fue evacuado, lo que provocó la indignación de las autoridades y de los afectados.

Disputa sobre el desalojo: las personas sin hogar en Saint-Maurice quedan indefensas
Una situación preocupante se ha desarrollado en las orillas del río St. Maurice, cerca del Anfiteatro Cogeco. Alto El nouvellista Las autoridades intervinieron agresivamente el viernes y retiraron las pertenencias personales de los residentes sin hogar con una excavadora. Esto se produjo a pesar de que la ciudad había tolerado previamente el campamento y, más recientemente, había enfatizado la seguridad de los residentes cercanos. El alcalde de Trois-Rivières, Jean-François Aubin, expresó su indignación el sábado por este desalojo no anunciado y aclaró que ni el centro local de Le Havre ni el CIUSSS habían sido informados al respecto.
En la reunión del lunes, Aubin explicó que el objetivo inicial era sólo "limpiar los residuos", añadiendo que no había ningún plan para retirar las tiendas de campaña y los efectos personales. La pérdida de objetos personales, como por ejemplo la cartera de un residente, ha provocado estrés emocional en los afectados, lo que añade estrés adicional a esta particular situación de vida. Geneviève Moreau-Blier, directora del Centro Le Havre, confirmó el shock de los implicados por esta acción descoordinada.
Las consecuencias de la falta de vivienda
La situación que rodea a las personas sin hogar no es sólo un tema candente a nivel local. Cómo Radio Canadá Como se informó, el panorama en Montreal es igualmente sombrío: más de 800 personas viven actualmente en las calles, en campamentos de tiendas de campaña o en sus automóviles. Muchas de estas personas se encuentran muy alejadas del sistema social, lo que ha empeorado significativamente su situación en los últimos dos años. El Service de la diversité et de l'inclusion sociale (SDIS) pide más investigaciones para comprender el impacto de los desalojos, ya que tales acciones a menudo conducen a una pérdida de cohesión social y a una mayor desconfianza hacia las autoridades.
Los desafíos de las personas sin hogar están profundamente arraigados en problemas sociales. El debate actual muestra que la intolerancia hacia los campamentos promueve el estrés psicológico. Una serie de estudios de Montreal destacaron que abordar la falta de vivienda requiere no solo vivienda, sino también un enfoque holístico para apoyar la salud mental. Muchas personas sin hogar luchan contra enfermedades mentales, lo que crea un círculo vicioso reforzado por el estigma y la exclusión social.
Una necesidad urgente de soluciones
El problema de las personas sin hogar requiere soluciones más rápidas y sostenibles. El SDIS recomienda aumentar el número de alojamientos de emergencia necesarios, ya que en Montreal sólo hay alrededor de 1.450 plazas disponibles para 4.690 personas sin hogar. Se presupuestaron al menos 57,5 millones de dólares para 2024 para apoyar proyectos de alojamiento de emergencia. Esto podría ayudar a satisfacer las necesidades más apremiantes de quienes viven en circunstancias cada vez más tensas.
Además, estudios internacionales han demostrado los efectos positivos de los tratamientos de extensión y las ofertas de vivienda de bajo umbral. A través de ofertas como los modelos "La vivienda primero", las personas sin hogar no sólo pueden ser alojadas en un alojamiento seguro, sino que también se les puede llevar a una vida más estable, acompañada de formas de apoyo terapéutico. La implementación de tales modelos también puede ayudar a restaurar la participación social y mitigar la batalla de confianza contra las autoridades.
Como puede ver, no existe una respuesta sencilla al complejo fenómeno de la falta de vivienda. Se necesita una combinación saludable de medidas políticas, una mayor conciencia social y ofertas concretas de ayuda. El alcalde Aubin no se equivoca cuando subraya que solucionar el problema de las personas sin hogar debe ser una prioridad para la ciudad. Aunque todavía queda un largo camino por recorrer, cada paso en la dirección correcta es crucial para mejorar las vidas de los afectados.
En resumen, parece que los desafíos de las personas sin hogar son similares tanto en Trois-Rivières como en Montreal. Una colaboración estrecha y procesos de comunicación mejor coordinados son esenciales tanto para reconocer las necesidades de los afectados como para diseñar soluciones efectivas.